<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-8482642232001150568</id><updated>2012-02-28T14:13:13.524-08:00</updated><title type='text'>EL COLECTIVO IMAGINARIO</title><subtitle type='html'>WWW.MAREASUBTERRANEA.BLOGSPOT.COM //
 WWW.CUARTO-MENGUANTE.BLOGSPOT.COM</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://el-colectivo-imaginario.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8482642232001150568/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-colectivo-imaginario.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Gastón Martorelli</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11736013507782157672</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='33' height='22' src='http://bp3.blogger.com/_IxPxiWZv6XE/SF8LEtzo5CI/AAAAAAAAAGE/DEgWno5rO1A/S220/kkl.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>17</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8482642232001150568.post-4243256150837521098</id><published>2008-07-04T16:32:00.000-07:00</published><updated>2008-07-05T10:04:28.955-07:00</updated><title type='text'>Resumen porteño</title><content type='html'>Sabido es que la vida posee un notable carácter lúdico. Todo es un juego, aunque único; todos participan de él. Algunos tienen destinos funestos, otros más afortunados. Inclusive hay algunos que permanecen en un costado, para ver como otros se matan por ser el campeón. Primeros o últimos, ventajeros o piadosos, todos llegaremos al mismo lado, pongamos por caso el cielo, y nos bifurcaremos hacia donde el destino lo disponga. Puede que estemos en el infierno, la nada o en la indiferencia de los infinitos.&lt;br /&gt;Esto comprendió Ludovico Marvis, hermano de María, mientras caminaba por las cercanías del Río de La Plata. Cabe aclarar, antes de seguir con el relato, que este hombre es un poeta barrial de calle larga, mentor de éxitos superficiales y refutador de fracasos fastuosos, como también un fiel admirador de sus enemigos (amigos traidores). Poseía, como principal virtud, una paralizante sinceridad mitómana. Todo lo que decía, eran falacias ruines, que emanaban una profunda confianza. De la boca para afuera, pronunciaba (además de mentiras, claro está), reflexiones viles e indignas , pero vestidas de gala, de modo que todos no hacían más que admirarlo.&lt;br /&gt;Lo cierto es que, luego de reparar en las aguas turbias del río, encontró una botella flotando. Caviló por un instante la posibilidad de dejar que la corrienta la devorara con su fuerza. No obstante, su corazón le indicó que la tomara, y así lo hizo.&lt;br /&gt;Allí había un naipe, pero lo pasó por alto. Asimismo, en ese recipiente descansaba un papel añejo con un mensaje contundente: &lt;em&gt;"Cuando Dios reparte la baraja, cualquier cuatro de copas puede convertirse en rey, y cualquier señor respetable puede pasar a ser un ilustre limpiador de botas"&lt;/em&gt;. Miró el naipe, pero no tenía palo, tampoco número. Era completamente blanco.&lt;br /&gt;Levantó la vista y miró nuevamente el río. Por supuesto, el agua tenía el mismo tinte, no había cambiado en nada. La realidad es cruda, el mundo jamás se detiene, y no repara en la vida de cada uno; su única tarea es girar y rotar, pensó. Sin estar abrumado, se dirigió a un banco de por allí. Descubrió, por primera vez en su vida, un desfile incesante de aspirantes a campeones, y una muchedumbre al costado del camino.&lt;br /&gt;Esta realidad de carácter ecuménico, cambió la vida de este hombre. Será por ello que sólo se limitó a permanecer a un lado, mientras en aquella carta blanca se dibujaba una imagen, el Rey de Oro. Había comprendido la razón de sus días y aquel pensamiento: &lt;em&gt;"la vida posee un notable carácter lúdico, primeros o últimos, ventajeros o piadosos, se llegará donde el destino quiera."&lt;/em&gt;. Y ese mismo porvenir, quiso esa tarde que Ludovico, poeta soez, se convirtiera en aquella imagen que denunciaba el naipe.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8482642232001150568-4243256150837521098?l=el-colectivo-imaginario.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-colectivo-imaginario.blogspot.com/feeds/4243256150837521098/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8482642232001150568&amp;postID=4243256150837521098' title='13 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8482642232001150568/posts/default/4243256150837521098'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8482642232001150568/posts/default/4243256150837521098'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-colectivo-imaginario.blogspot.com/2008/07/resumen-porteo.html' title='Resumen porteño'/><author><name>Gastón Martorelli</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11736013507782157672</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='33' height='22' src='http://bp3.blogger.com/_IxPxiWZv6XE/SF8LEtzo5CI/AAAAAAAAAGE/DEgWno5rO1A/S220/kkl.jpg'/></author><thr:total>13</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8482642232001150568.post-1853419620080422394</id><published>2008-06-29T23:32:00.000-07:00</published><updated>2008-07-02T09:53:07.282-07:00</updated><title type='text'>Las mentiras de María Marvis</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Tanto en el amor como en la guerra, pareciera estar todo permitido. Este precepto, fue llevado a cabo en su totalidad por María &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_0"&gt;Marvis&lt;/span&gt;. Cabe aclarar, antes de continuar, que esta mujer lejos está de ser una guerrera que defienda los intereses de un país (de un presidente, mejor dicho), o de una &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_1"&gt;kamikaze&lt;/span&gt; cuya vida vale poco menos que nada. En realidad, es una persona cuyos escrúpulos en el plano sentimental, son inexistentes. La siguiente historia, puede verificar esta teoría.&lt;br /&gt;Una tarde, su marido intentó finalizar por completo la relación. Esgrimió, palabras más, palabras menos, que la cosa no daba para más, un argumento propio de los que están ahorcados por la rutina y la invasión. La separación total de Eugenio Morales, traía consigo la renuncia inmediata a un sueldo diplomático y al honor que implicaba ser la mujer de un embajador, entre otras cosas. Lo cierto es que, antes que terminara de expresar los motivos de la separación, María le dijo:&lt;br /&gt;- Eugenio, estoy &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_2"&gt;embarazada&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;Por supuesto, era todo una falacia, cuyo único fin era no perder el carácter elitista que había obtenido su vida; los que mucho tienen, poco quieren perder. Tamaña mentira, sirvió para amedrentar al diplomático, quien abandonó sus excusas y se detuvo a reparar en esa situación. Esa misma noche, María tuvo su primer síntoma.&lt;br /&gt;La vida continuó, el gentío vio desfilar dos estaciones y las flores que podó el invierno tomaron coraje en primavera. A pesar del extenso y laborioso proyecto que implica la mantención de un engaño, la mujer de Eugenio permaneció tranquila, actitud que cualquier persona decente no hubiera podido tener. Pero los crímenes perfectos son imposibles para la mente humana. Aquello que comenzó como un último recurso, tomó un rumbo inevitable: la mentira comenzaba a tener cuerpo, de modo que era creíble para todos, sin excepción de nadie, y muy difícil de manipular. No había otra verdad, algo crecía desde las entrañas más profundas de esta mujer.&lt;br /&gt;Al octavo mes de embarazo, Eugenio tuvo que abandonar su Chile natal para ir a París. Allí lo esperaba una tarea que no fue notificada a su mujer (obligatoriamente, claro está) de manera que no tengo información de la misma. Lo que sí se sabe, es que le demoraría, aproximadamente, dos meses, y que obviamente, se perdería el parto de su primer hijo, al cual habían decidido llamar Luis. En esta parte, llegó el momento más duro desde aquella declaración embustera, puesto que el destino irremediable le quitaría el antifaz a María, y todos comprenderían que era una persona de actitudes peligrosas. Lo único bueno, era que su marido estaba lejos, y que había tiempo para pensar una justificación.&lt;br /&gt;En el momento en que se especuló que iba a nacer un nuevo Morales, Eugenio le envió una carta a María para saber como se había desarrollado el parto, y a quién se parecía aquel nuevo ser. Ella jamás la respondió, pero eso no era lo terrible. Ahora el problema no era cómo mantener la mentira, sino superar la depresión que ocasiona perder un hijo.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8482642232001150568-1853419620080422394?l=el-colectivo-imaginario.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-colectivo-imaginario.blogspot.com/feeds/1853419620080422394/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8482642232001150568&amp;postID=1853419620080422394' title='18 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8482642232001150568/posts/default/1853419620080422394'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8482642232001150568/posts/default/1853419620080422394'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-colectivo-imaginario.blogspot.com/2008/06/las-mentiras-de-mara-marvis.html' title='Las mentiras de María Marvis'/><author><name>Gastón Martorelli</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11736013507782157672</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='33' height='22' src='http://bp3.blogger.com/_IxPxiWZv6XE/SF8LEtzo5CI/AAAAAAAAAGE/DEgWno5rO1A/S220/kkl.jpg'/></author><thr:total>18</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8482642232001150568.post-7647999568809624934</id><published>2008-06-23T00:12:00.000-07:00</published><updated>2008-07-02T09:33:46.061-07:00</updated><title type='text'>Las soledades de María Marvis</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Mientras tejía al pie de la ventana, desempolvaba recuerdos de los arrabales de su mente. Del otro lado del vidrio, el amanecer traía consigo una ciudad que devoraba, con inucitada ferocidad, las ansias de los despiertos y las esperanzas de los dormidos. Más allá, un tren partía y su depedida originaba la tristeza de los que se quedaron, seres que al cabo de un tiempo someterían sus almas a la más absoluta desesperación.&lt;br /&gt;Todos eran testigos de ello, y por eso nadie se detenía. En ese instante, María compartió su soledad con el horizonte: el camino a la felicidad es muy enojoso e imposible. Todo lo que no alegre o anime, no sirve; aquello que no sirve, ocupa lugares que no deseamos hasta cubrirlo todo, y la vida pasó sin conocer la felicidad. Es mejor el camino hacia la no tristeza, donde cualquier destello, por más ínfimo e irrelevante, es un destello al fin.&lt;br /&gt;Esto le confesó al vacío, mientras el tren se perdía en la inmensidad de la mañana y aquello que tejía estaba casi terminado.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8482642232001150568-7647999568809624934?l=el-colectivo-imaginario.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-colectivo-imaginario.blogspot.com/feeds/7647999568809624934/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8482642232001150568&amp;postID=7647999568809624934' title='17 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8482642232001150568/posts/default/7647999568809624934'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8482642232001150568/posts/default/7647999568809624934'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-colectivo-imaginario.blogspot.com/2008/06/las-soledades-de-mara-marvis.html' title='Las soledades de María Marvis'/><author><name>Gastón Martorelli</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11736013507782157672</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='33' height='22' src='http://bp3.blogger.com/_IxPxiWZv6XE/SF8LEtzo5CI/AAAAAAAAAGE/DEgWno5rO1A/S220/kkl.jpg'/></author><thr:total>17</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8482642232001150568.post-8310670539074580971</id><published>2008-06-18T00:09:00.000-07:00</published><updated>2008-07-02T09:34:14.334-07:00</updated><title type='text'>Sobre los últimos y nuevos días (2da. Parte)</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Debido al carácter vertiginoso de los días actuales, la vida se ha convertido en un desfile incesante de rutinas e innovaciones de poca monta. Como el destino puede ser ingrato de un momento a otro, es preferible continuar por un carril minucioso y tranquilo, sin demasiadas alteraciones.&lt;br /&gt;Quizá sea por eso que mañana es sólo un adverbio de tiempo y no una estación donde reposarán las viejas utopías que dieron sentido a la vida. Tal vez, mañana sólo es aquel día que puede superar (con mucha fortuna) el desastre del ayer, y nada más. Por eso, en el mundo los sueños descansan en las grietas de la felicidad y el presente absoluto carcome la esperanza.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8482642232001150568-8310670539074580971?l=el-colectivo-imaginario.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-colectivo-imaginario.blogspot.com/feeds/8310670539074580971/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8482642232001150568&amp;postID=8310670539074580971' title='18 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8482642232001150568/posts/default/8310670539074580971'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8482642232001150568/posts/default/8310670539074580971'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-colectivo-imaginario.blogspot.com/2008/06/sobre-los-ltimos-y-nuevos-das-2da-parte.html' title='Sobre los últimos y nuevos días (2da. Parte)'/><author><name>Gastón Martorelli</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11736013507782157672</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='33' height='22' src='http://bp3.blogger.com/_IxPxiWZv6XE/SF8LEtzo5CI/AAAAAAAAAGE/DEgWno5rO1A/S220/kkl.jpg'/></author><thr:total>18</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8482642232001150568.post-8259596922556108735</id><published>2008-06-12T22:22:00.000-07:00</published><updated>2008-07-02T09:34:36.152-07:00</updated><title type='text'>Villa Maipú (Los vagabundos que reciben besos)</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;El barrio de Villa Maipú tiene una neblina espesa e impenetrable. Debajo de ese manto blanco, hay una vida completamente diferente a lo que podemos considerar como convencional.&lt;br /&gt;Mientras la tarde comienza a arrimar su abanico, en el momento en que la mañana empieza a ceder, los pasacalles declaran odios eternos y los semáforos guiñan con sus tres ojos el destino de la muchedumbre. Todos los días se puede ver, con una mirada cargada de maldad y sinismo, hombres y mujeres que se arrojan con desesperación en la frialdad de las esquinas, cuando su porvenir es errante y esquivo. No obstante, están aquellos que la cruzan con esmero, puesto que no podrían tener otra actitud frente a una seña afortunada.&lt;br /&gt;Pese a la queja de los dueños, se pueden ver en los portales, vagabundos que arrojan monedas a los transeúntes, recibiendo de ellos besos. Aquí no se descubre nada nuevo, siempre es preferible para el pobre un corazón a un billete, contrariamente a lo que el común de la gente cree.&lt;br /&gt;De vez en cuando, es probable toparse con algún buzón rojo, que recibe cartas cuyas declaraciones de amor jamás llegarán a ser leídas. El amanecer los hace cambiar de lugar. Aún no se sabe si es un acto de bondad o de repulsión hacia el amor. Lo cierto es que nunca alguien ha podido recoger esos escritos, y los bancos de plaza esperan, ya impacientes, fogosos noviazgos. De todos modos, un hombre vestido de gris, apostado en lo más alto de un edificio, se encarga de vigilar sigilosamente el camino que llevan a cabo esos buzones. Una noche, observó con detenimiento, el recorrido de uno, con el fin de atraparlo luego de saber hacia donde se dirigía. Lo consiguió con mucha fortuna.&lt;br /&gt;En ese momento, la gente salió de sus casas y cubrió el barrio. Por primera vez, las cartas que declaraban amores fastuosos podían llegar a las manos de los pretendientes. Con dificultad, aquel hombre de gris logró abrir el buzón rojo. Descubrieron, con desagrado y furia, que estaba vacío. Todas aquellas declaraciones, fruto de noches de insomnio, fueron estériles.&lt;br /&gt;Desde aquel día, en Maipú se cree que el amor es una ilusión divina. Otros, quizá los más sensatos, llegaron a una conclusión muy lógica: para que la pasión no disminuya, las cartas no deben llegar jamás. En todo caso, es preferible esta situación.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8482642232001150568-8259596922556108735?l=el-colectivo-imaginario.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-colectivo-imaginario.blogspot.com/feeds/8259596922556108735/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8482642232001150568&amp;postID=8259596922556108735' title='11 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8482642232001150568/posts/default/8259596922556108735'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8482642232001150568/posts/default/8259596922556108735'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-colectivo-imaginario.blogspot.com/2008/06/villa-maip-los-vagabundos-que-reciben.html' title='Villa Maipú (Los vagabundos que reciben besos)'/><author><name>Gastón Martorelli</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11736013507782157672</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='33' height='22' src='http://bp3.blogger.com/_IxPxiWZv6XE/SF8LEtzo5CI/AAAAAAAAAGE/DEgWno5rO1A/S220/kkl.jpg'/></author><thr:total>11</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8482642232001150568.post-6843979024059727967</id><published>2008-06-03T00:14:00.000-07:00</published><updated>2008-07-02T09:34:55.267-07:00</updated><title type='text'>Cómo descubrí que mi mujer me es infiel</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Así como también lo es el espionaje y la prostitución, la infidelidad es tan antigua como la vejez. Y seguramente es una cuestión de la cual casi nadie quiere hablar. Seguramente sucede esto, porque supone que si un hombre es infiel, suele considerarse un mujeriego, hasta un personaje pintoresco que respeta su naturaleza de bígamo. No obstante, si a un hombre lo engañan, se duda de su hombría.&lt;br /&gt;Y como nadie se atreve a contar su experiencia, comento lo que me sucedió a mí.&lt;br /&gt;Una tarde, luego de entrar silenciosamente a mi casa, encontré algunas señales que me dieron indicios de una supuesta infidelidad. Al ingresar al dormitorio, empiezo a escuchar tosidos, presuntamente de hombre, que eran despedidos del ropero. Luego, con cierto asombro, descubro unas zapatillas naranjas que permanecían desatadas a la vera del colchón, las cuales jamás había comprado.&lt;br /&gt;Para estar más seguro de ello, abro el ropero para verificar mi teoría. Ni bien abro la puerta, un hombre forzudo, mientras fumaba un cigarrillo, me dijo:&lt;br /&gt;- Esas zapatillas no son suyas, señor.&lt;br /&gt;- Muy amable, le contesté. Ya me parecía. Y, disculpe la intromisión, que hace usted en paños menores en el placard de mi dormitorio.&lt;br /&gt;- Vengo a colocar el cable, me dijo.&lt;br /&gt;Como en el hogar no disponemos de televisores, comprobé que algo raro estaba pasando. Inmediatamente me dirigí al cuarto de baño, donde mi mujer, luego que le preguntara si le faltaba mucho, me contestó:&lt;br /&gt;- Ya salgo Rodolfo. En un minuto estoy por allí.&lt;br /&gt;Como me llamo Arturo, sospeché que estaba delante de una infidelidad. Cuando mi mujer abandonó el recinto, le dije preocupado:&lt;br /&gt;- Dígame Haydé, usted me está siendo infiel. Cuénteme toda la verdad- le exigí.&lt;br /&gt;Ella se quebró y comenzó a hablar:&lt;br /&gt;- Le soy infiel Rodolfo. Perdón. Lo engaño, Arturo. Se acuerda aquella vez que le dije que iba a comprar al supermercado de la esquina, y tarde dos horas y media, estaba con Rodolfo. Cuando le dije que estuve pidiendo rebajes en la fiambrería de Manolo durante tres horas, estaba con Rodolfo. Y cuando le comenté que estuve en el mecánico ayudando a Aníbal a cambiarme las pastillas de freno...&lt;br /&gt;- Estaba con Rodolfo- la interrumpí.&lt;br /&gt;- No, estaba con el hijo de Aníbal- respondió.&lt;br /&gt;En ese preciso momento, salió del armario, ya vestido totalmente, el hombre que, me acababa de enterar era Rodolfo. Con un notorio enfado, dijo:&lt;br /&gt;- Cómo es esto, me estabas engañando con toda esa gente.&lt;br /&gt;- No te enojes, Rómulo. Sólo fueron los mencionados.&lt;br /&gt;- Discúlpeme, interrumpí. Usted no debería estar terminando de colocar el cable.&lt;br /&gt;- Por qué no se va inmediatamente- me dijo Haydé.&lt;br /&gt;Sin más comentarios, abandoné la charla con una duda que me carcome el alma. Creo que mi mujer me es infiel.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8482642232001150568-6843979024059727967?l=el-colectivo-imaginario.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-colectivo-imaginario.blogspot.com/feeds/6843979024059727967/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8482642232001150568&amp;postID=6843979024059727967' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8482642232001150568/posts/default/6843979024059727967'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8482642232001150568/posts/default/6843979024059727967'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-colectivo-imaginario.blogspot.com/2008/06/cmo-descubr-que-mi-mujer-me-es-infiel.html' title='Cómo descubrí que mi mujer me es infiel'/><author><name>Gastón Martorelli</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11736013507782157672</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='33' height='22' src='http://bp3.blogger.com/_IxPxiWZv6XE/SF8LEtzo5CI/AAAAAAAAAGE/DEgWno5rO1A/S220/kkl.jpg'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8482642232001150568.post-7092581629629067231</id><published>2008-05-26T09:29:00.000-07:00</published><updated>2008-07-02T09:35:17.844-07:00</updated><title type='text'>La esquina, una noche cómplice y un destino ingrato</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;En una esquina infame y oscura, como todas las esquinas de los barrios oscuros y solitarios, donde no queda otra opción que ocultarse o huir, un señor barbudo y canoso me detuvo. Me tomó del hombro, me acarició la cara y sonrió. Sus expresiones rozaban la adustez y reflejaban una cruel dejadez. Me miró a los ojos fijamente, y dijo sin saludarme.&lt;br /&gt;- En una noche estrellada, con una temeraria niebla que cubría los rostros de la muchedumbre, un hombre quedó encerrado en un cementerio. Los datos del mismo no puedo aseverarlos, no por misterio, sino por desconocimiento. De todos modos, falta no hace. Todo el mundo sabe que ese lugar es donde se eterniza la muerte o la vida.&lt;br /&gt;Continuó el relato más pausado y menos exaltado. Su tono poético seguía intacto.&lt;br /&gt;- Cuando esta persona se dio cuenta de esta situación, procedió a realizar lo que todos los desesperados hacen: dar vueltas. Fue para un lado y otro, con resultados estériles; todas las puertas estaban cerradas, no había nadie que pudiera ayudarlo. De repente, dio con una mujer, que permanecía de pie mirando el cielo. Se le acercó y le comentó su situación.&lt;br /&gt;- Usted pretende que lo acompañe hasta la salida– dijo la mujer.&lt;br /&gt;- Si no es molestia, por supuesto– respondió el hombre.&lt;br /&gt;- Acompáñeme, entonces.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aún no había podido descifrar el propósito de este hombre, misterioso y poeta, para que me detenga al doblar la esquina y para que, sin prólogo alguno, me comente todos estos hechos de poca importancia para mí. Lo cierto es que siguió.&lt;br /&gt;- Como todos los que conocen el camino, la mujer iba delante de este hombre con firmeza y rapidez. En un determinado momento, ella se detuvo y le indicó con el dedo índice la salida. El hombre se sorprendió, puesto que ésta era un enorme muro.&lt;br /&gt;Le preguntó cómo salir de allí, puesto que no era una puerta.&lt;br /&gt;- Así- dijo la mujer mientras atravesaba la pared.&lt;br /&gt;El hombre quedó perplejo, puesto que jamás había visto una cosa así. Algunos agregan a esta historia que, luego de pasar el muro, la mujer volvió al mismo lugar donde había dejado a este hombre que se había perdido, y lo ayudó a pasar el frontispicio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese momento, le pregunté quién era aquel hombre que vivió esa situación.&lt;br /&gt;- Yo- dijo riendo. Acompáñeme, por favor.&lt;br /&gt;Los dos caminaron hasta perderse en el destino de la noche que, soberbia e impenetrable, permanecía turbia y cómplice de estas andanzas.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8482642232001150568-7092581629629067231?l=el-colectivo-imaginario.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-colectivo-imaginario.blogspot.com/feeds/7092581629629067231/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8482642232001150568&amp;postID=7092581629629067231' title='21 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8482642232001150568/posts/default/7092581629629067231'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8482642232001150568/posts/default/7092581629629067231'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-colectivo-imaginario.blogspot.com/2008/05/la-esquina-una-noche-cmplice-y-un.html' title='La esquina, una noche cómplice y un destino ingrato'/><author><name>Gastón Martorelli</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11736013507782157672</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='33' height='22' src='http://bp3.blogger.com/_IxPxiWZv6XE/SF8LEtzo5CI/AAAAAAAAAGE/DEgWno5rO1A/S220/kkl.jpg'/></author><thr:total>21</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8482642232001150568.post-6314168113183935058</id><published>2008-05-20T23:30:00.000-07:00</published><updated>2008-07-02T09:35:36.357-07:00</updated><title type='text'>Sobre los últimos y nuevos días</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Todos los actos de los hombres están severamente supervisados por la mortalidad. Cada circunstancia, cada acto, por más superficial e irrelevante que parezca, es único e irrepetible, de modo que todo lo que sucede, puede ser lo último. Todo lo que acontece puede ser el final y morirá algún día. Por esto, los hombres con afán de sobrevivir y de soñar, que pese a que conocen el desenlace ineludible de la vida pueden pensar en el futuro, previendo que no estarán allí e imaginar utópicamente, son sumamente ponderables y tuercen la soberbia de la muerte.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8482642232001150568-6314168113183935058?l=el-colectivo-imaginario.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-colectivo-imaginario.blogspot.com/feeds/6314168113183935058/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8482642232001150568&amp;postID=6314168113183935058' title='9 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8482642232001150568/posts/default/6314168113183935058'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8482642232001150568/posts/default/6314168113183935058'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-colectivo-imaginario.blogspot.com/2008/05/sobre-los-ltimos-y-nuevos-das.html' title='Sobre los últimos y nuevos días'/><author><name>Gastón Martorelli</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11736013507782157672</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='33' height='22' src='http://bp3.blogger.com/_IxPxiWZv6XE/SF8LEtzo5CI/AAAAAAAAAGE/DEgWno5rO1A/S220/kkl.jpg'/></author><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8482642232001150568.post-6992515480411355608</id><published>2008-05-09T22:58:00.000-07:00</published><updated>2008-07-02T09:35:58.210-07:00</updated><title type='text'>Dos días después de ayer</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;La clave más profunda e íntima de los sucesos son sumamente imperceptibles e indescifrables. Mientras la noche estaba devorando sueños, asesinando almas y consumiendo deseos, un hombre se sentó a mi lado en un banco de plaza.&lt;br /&gt;Las horas habían cometido severos crímenes en su rostro. Hablaba con la dejadez de los desairados y con la terquedad de los que han vuelto de algún lado y vuelven para contar lo vivido. Desde el comienzo, la conversación tenía aspectos y consideraciones inevitablemente estipuladas: mi porvenir era su pasado y mis esperanzas eran sus fracasos.&lt;br /&gt;Se sentó, me miró a los ojos y dijo las siguientes frases sueltas:&lt;br /&gt;- Los sueños son la vida que vendrá. El futuro es donde miraré el pasado y contruiré el presente. Mi vida tuvo, tiene y tendrá poco sentido, porque me la gasté pensando por qué vivir, y no por pensar en qué hacer, ya que aquí estamos.&lt;br /&gt;Cuando quise preguntarle quién era, continuó.&lt;br /&gt;- Así es -gritó. Claro que así es, no soy otro, caballero. Podría haber sido más cortés y considerado conmigo, sabiendo de mis gratas intenciones. Veo que sus modales disminuyen cuando debe relacionarse con extraños. A su edad, era igual, créame.&lt;br /&gt;- Discúlpeme -corté. Podría decirme quién es usted, ya que quiere que recupere mis modales.&lt;br /&gt;- Es notable -contestó. Como presiento que verdaderamente no se ha dado cuenta, paso a comunicarle mi identidad. Yo soy usted luego de treinta años, de modo que no es otro que yo carente de vejez.&lt;br /&gt;Cuando el hombre se dispuso a continuar su marcha para preparar otro encuentro en otro banco, lo detuve precipitadamente:&lt;br /&gt;- De ahora en más, comprenderé que, haga lo que hiciese, no me convertiré en otra cosa que un viejo desdichado, experimentado, pero desdichado al fin - comenté.&lt;br /&gt;- Por más que lo hubiera visto hoy, solo en un banco de plaza, su destino no hubiese cambiado. Usted, de todos modos, acabaría como me ve -dijo desafiante el viejo.&lt;br /&gt;- De ahora en más, mi vida no tendrás sentido y me será más difícil vivir.&lt;br /&gt;- No nos engañemos, joven. No hace falta que el destino infame nos haya cruzado para saber su futuro viendo mi presente. La vida será igual de difícil si yo no lo hubiera visitado. A decir verdad, nunca estará a la altura de las circunstancias, nunca lo estuvimos, aunque debo decirle, no estarlo es a veces el mejor estímulo. Tener como razón de vida no saber como moriremos, es un equívoco imperdonable. El mejor y único estímulo para seguir viviendo, es la vida misma.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8482642232001150568-6992515480411355608?l=el-colectivo-imaginario.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-colectivo-imaginario.blogspot.com/feeds/6992515480411355608/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8482642232001150568&amp;postID=6992515480411355608' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8482642232001150568/posts/default/6992515480411355608'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8482642232001150568/posts/default/6992515480411355608'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-colectivo-imaginario.blogspot.com/2008/05/dos-das-despus-de-ayer.html' title='Dos días después de ayer'/><author><name>Gastón Martorelli</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11736013507782157672</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='33' height='22' src='http://bp3.blogger.com/_IxPxiWZv6XE/SF8LEtzo5CI/AAAAAAAAAGE/DEgWno5rO1A/S220/kkl.jpg'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8482642232001150568.post-5206450865172058673</id><published>2008-04-26T19:54:00.000-07:00</published><updated>2008-07-02T09:43:19.047-07:00</updated><title type='text'>Aquellos vestigios negros</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Quizá lo más triste que queda de las historias de amor, son aquellos fantasmas negros del odio y del recuerdo. Es imposible que desaparezcan con rapidez, inclusive es casi increíble concebir la vida si aquellos vestigios.&lt;br /&gt;Es conveniente demostrar que es verdaderamente complicado notar su presencia desde la vista, de modo que cualquiera puede sentirlos, pero pocos verlos. No se sabe cuando vendrán ni que procedimiento llevarán a cabo, pero se sabe cuando se nos incorporan.&lt;br /&gt;Una vez, Patricio Gonçalves, un ilustre médico de Villa Crespo, comprobó la existencia de unos seres extraños en un bar. En su libro autobiográfico, dio cuenta de esta situación:&lt;br /&gt;“Una noche de tristeza extrema, como suelen ser todas las noches de los desdichados, decidí dirigirme a un bar. El cielo estaba más oscuro de lo normal, o eso parecía. Cuando estaba en las cercanías del lugar, comprobé un ensordecedor griterío, provocando que me asustara. Especulé salvajemente, como todas las especulaciones, que la gresca se estaba produciendo en donde, en unos segundos, iba a tomar algo. Así fue.&lt;br /&gt;Ni bien entré, dos hombres se estaban peleando ferozmente. Pero esto no tiene nada de llamativo, aunque no puedo decir lo mismo con la actitud de la gente en el bar. Todos estaban sentados, con tazas de café en sus manos y hablando de fútbol. Parecía que a nadie le importaba la brutalidad de los dos hombres.&lt;br /&gt;Me dirigí a un mozo para preguntarle dónde había un teléfono disponible para llamar a la policía.&lt;br /&gt;- Por qué quiere llamarla – me preguntó.&lt;br /&gt;- Porque donde usted está parado, dos hombres se están peleando – contesté.&lt;br /&gt;- No le dijeron nada de este lugar – me dijo sarcásticamente. Bienvenido al bar del desamor, al de las almas que dejaron a sus parejas para estar en soledad. Bienvenido, al “Bar de los vestigios negros”.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8482642232001150568-5206450865172058673?l=el-colectivo-imaginario.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-colectivo-imaginario.blogspot.com/feeds/5206450865172058673/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8482642232001150568&amp;postID=5206450865172058673' title='9 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8482642232001150568/posts/default/5206450865172058673'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8482642232001150568/posts/default/5206450865172058673'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-colectivo-imaginario.blogspot.com/2008/04/aquellos-vestigios-negros.html' title='Aquellos vestigios negros'/><author><name>Gastón Martorelli</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11736013507782157672</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='33' height='22' src='http://bp3.blogger.com/_IxPxiWZv6XE/SF8LEtzo5CI/AAAAAAAAAGE/DEgWno5rO1A/S220/kkl.jpg'/></author><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8482642232001150568.post-5120721017906916059</id><published>2008-03-06T18:38:00.000-08:00</published><updated>2008-07-02T09:43:39.789-07:00</updated><title type='text'>La mujer que me habló por la noche</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Al doblar la esquina, una mujer me detuvo. Con un tono que provocó un clima tenebroso, me dijo:&lt;br /&gt;- Buenas noches. Usted no sabe quien soy, puesto que es la primera vez que nos vemos. Le seré breve, de modo que le pediré que preste absoluta atención.&lt;br /&gt;Jamás descubrirá el verdadero amor. Sepa que no mantiene vivo saber que alguna vez vendrá, sino que jamás se podrá encontrar. Lo que se dice enamorado, nunca se está. Le confieso algo: eso no es más que una ilusión perversa que el corazón nos hace creer. No hay nada que nos libre del final que nos espera, excepto la palabra y el amor que nunca vendrá.&lt;br /&gt;A medida que hablaba, su tono de voz iba disminuyendo, permitiendo que especule salvajemente (como todas las especulaciones) en una idea que me desesperaba: estaba por irse.&lt;br /&gt;Intenté preguntarle quién era, y por qué me eligió para comunicarme esto. Pero no tuve valor, aunque un rato después, cuando comprobé que podía esbozar una palabra, agregó.&lt;br /&gt;- Debo irme. Antes de hacerlo, tengo que decirle una cosa más: momentáneamente podrá esquivarme, alejarse de mí. Aunque, temo que le será imposible escapar eternamente. Pero, repito, momentáneamente podrá lograrlo. ¿Ve aquel puente iluminado por las luces del gasómetro? Si lo cruza, entraré en su alma y ya nadie tendrá la capacidad de sacarme de allí, a menos el verdadero amor. Como es imposible encontrarlo, lo acompañaré hasta su muerte.&lt;br /&gt;Si lo desea, puede no cruzarlo y esconderse en un umbral de una casa abandonada, o en donde lo crea conveniente. Espereme, volveré por usted.&lt;br /&gt;- Quién es usted, pregunté cuando ya estaba por desaparecer.&lt;br /&gt;- Ya es tarde para preguntas.&lt;br /&gt;Luego se perdió en las inmensidades de la noche. Me dejó solo, aunque no era la primera vez que alguien me abandonaba en el mejor momento. En definitiva, la vida consiste en dejar y ser dejados, aunque debo decir, a modo de agradecimiento, que no se manejó con sutilezas, que demás está aclarar que en el fondo son atroces.&lt;br /&gt;Era notable el grado de sinceridad con la que me habló.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8482642232001150568-5120721017906916059?l=el-colectivo-imaginario.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-colectivo-imaginario.blogspot.com/feeds/5120721017906916059/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8482642232001150568&amp;postID=5120721017906916059' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8482642232001150568/posts/default/5120721017906916059'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8482642232001150568/posts/default/5120721017906916059'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-colectivo-imaginario.blogspot.com/2008/03/la-mujer-que-me-habl-por-la-noche.html' title='La mujer que me habló por la noche'/><author><name>Gastón Martorelli</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11736013507782157672</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='33' height='22' src='http://bp3.blogger.com/_IxPxiWZv6XE/SF8LEtzo5CI/AAAAAAAAAGE/DEgWno5rO1A/S220/kkl.jpg'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8482642232001150568.post-2761597289021754017</id><published>2008-02-01T09:09:00.000-08:00</published><updated>2008-07-02T09:44:08.209-07:00</updated><title type='text'>Mercaderes de ilusiones</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;em&gt;No mire usted hacia atrás. Ha entrado al mercado de las ilusiones.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Desde el balcón, la ciudad era pintoresca y atrapante. Por lo menos eso parecía, pero claro está que las cosas no son iguales vistas desde una determinada distancia. Este caso no era la excepción. Era preferible ver a la ciudad desde el llano.&lt;br /&gt;De ese modo, se podía llegar a ser alguien. Desde lejos sólo miran los cobardes. Hay que juntarse con el pueblo para observar las inmensidades de las calles, los paredones pintados con aerosol, y lo muy atractiva que es la energía de la gente, que algunos mantienen, es lo único en lo que hay que creer.&lt;br /&gt;Labana vieja, es el lugar más esotérico que existe en el mundo. Por lo menos eso dicen los habitantes de esta ciudad, y tienen razón. Pese al peso de los años, del avance de la ciencia y lo cuantificable por sobre la superstición y los milagros, en este lugar se cree en el propio destino y en la brujería.&lt;br /&gt;Desde un pequeño pasaje de calles de tierra, llamado Figuración, hasta la avenida principal, Final, hay una enorme feria denominada "El mercado de las ilusiones". Es realmente inmensa.Este lugar es visitado por cientos de turistas, pero pocos se atreven a internarse en la feria. Seguramente este temor se deba a los habitantes del mercado. Todos, o casi todos, son brujos o adivinos. A Fermín no le fue complicado introducirse, puesto que no teme de estos personajes.&lt;br /&gt;Comenzó, entonces, a caminar hacia allí, deslizándose por entre sus puestos. No sabía exactamente por qué estaba ahí, pero tampoco se interesó en buscarle respuesta a esa cuestión. Estaba y punto. De repente, escuchó una voz que decía: "¡Sepa su futuro, conozca su destino, tarot, bola de cristal, vengan señores!". No quería saber su destino, pero le llamó la atención con la vitalidad con la que la señora, muy anciana por cierto, se manejaba. Se dispuso a hablar con ella:&lt;br /&gt;- Buenas tardes señora, inició.&lt;br /&gt;- Buenas tardes, Fermín, contestó la señora.&lt;br /&gt;- Perdón, sabe mi nombre, dijo sumamente sorprendido. Cómo sabe que me llamo Fermín.&lt;br /&gt;- Es notable, contestó la señora. Se sorprende porque se su nombre. Sorprendase con los otros datos que conozco de usted ¿Quiere que comience?&lt;br /&gt;- No quiero oir más, señora. Es suficiente. Hasta luego.&lt;br /&gt;- Señor, quedese tranquilo, dijo la mujer. Ya sabe, ha entrado al mercado de las ilusiones. Aquí somos todos mercaderes de ilusiones. Ya sabemos todo sobre usted, manéjese con tranquilidad.&lt;br /&gt;Fermín se alejó de la señora. Ya no estaba tan sorprendido, y pensándolo mejor, no estaba tan mal que lo conocieran. Por lo menos no tengo que presentarme, pensó.Siguió caminando. De repente, se topó con un molesto arlequín que, pese a ser el bufón de la feria, se podía observar gestos de tristeza, de notoria disconformidad.&lt;br /&gt;- Quédese tranquilo, Fermín, no le voy a adivinar el futuro. Nada de eso, sólo vengo a decirle que tenga cuidado.&lt;br /&gt;- Muy amable, señor. De todos modos, ya había tomado conciencia que debo manejarme con cautela.&lt;br /&gt;- Mejor así. Tenga cuidado con algunas personas. Se nota que no es de aquí, y que visita la feria por primera vez. Quizá quieran engañarlo, o le predigan un destino erróneo.De repente, comenzó un ruido estridente, como inaugurando una murga. Efectivamente, lo era. Se veía una enorme carroza desfilando, cantando, entreteniendo a los transeúntes y a los puesteros.&lt;br /&gt;- Qué bonito espectáculo, le dijo al arlequín.En la carroza habían no más de quince ancianos, cantando a viva voz, e invitando a la gente que suba. En eso lo miran a Fermín. Le reclaman, alegremente, que suba, que se iba a divertir. Aceptó la invitación, y se dispuso a subir.&lt;br /&gt;En eso, lo sujeta fuertemente el arlequín de la cintura, que casi furioso le gritó:&lt;br /&gt;- Señor, no suba. Es la carroza de la vejez. Si sube allí, el pelo comenzará a ponerse blanco, le saldrán arrugas y, una vez que descienda, no volverá a ser joven. Fermín, no le he dicho que tenga cuidado.&lt;br /&gt;El arlequín lo abandonó y él se sintió avergonzado. Lo había decepcionado. Ahora, verdaderamente, había tomado conciencia que debía ser más que prudente.&lt;br /&gt;De todos modos, continuó caminando, aunque con dificultad. Habían varios vendedores ambulantes que impedían desplazarse con tranquilidad, y como si esto fuera poco, había un grupo de cinco o seis chicos que jugaban a algo que desconocía. Corrían y gritaban casi salvajemente. Y era muy extraño lo que hacían al cabo de unos minutos. Se detenían y hacían anotaciones en el aire. No era común eso. A decir verdad, era anormal e ilógico. Nadie puede obtener buenos resultados intentando escribir en el aire. Pero estos niños lo hacían, y lo más raro, se divertían haciéndolo.&lt;br /&gt;En eso dio con un puesto que le llamó poderosamente la atención por varios motivos. En principio, no estaba construído de igual modo que el resto. Todos, o desde ahora casi todos, estaban hechos de madera y con una lona que cumplía la función de techo. Los vendedores se sentaban en el piso y era de ese manera como vendían. En este caso, el puesto estaba hecho de piedra.&lt;br /&gt;Pero lo que más le llamó la atención, era la edad del puestero. Casi todos eran viejos, o muchachos. Aquel, era un niño. Fermín se acercó hacia él:&lt;br /&gt;- Buenas tardes, niño, ¿Cómo te llamas?, le preguntó cambiando su tono por uno más acorde a la edad del puestero.&lt;br /&gt;- Fidel. Igualmente, aquí todos me dicen nenito. Llámeme así si quiere.&lt;br /&gt;- Prefiero llamarlo Fidel. Y dígame, por qué tiene un puesto siendo tan joven. No debería estar disfrutando de su juventud.&lt;br /&gt;- Juventud... eso ya no está en mí. Bueno, pero eso no importa, va a llevar algo.&lt;br /&gt;- Eh, no. Mejor dicho, primero quisiera ver lo que vende.Comenzó a observar lo que el niño le ofrecía. En eso, con voz de nostalgia dijo:&lt;br /&gt;- Estampillas de Argentina. De allí vengo. Me hacen acordar a mi niñez.&lt;br /&gt;- Son muy bonitas, dijo el nene. A mí también me recuerdan a esa etapa.&lt;br /&gt;- Es imposible, dijo riendo Fermín. Es imposible que le recuerde a su niñez, dijo, si la está atravesando. Eso lo debe decir cuando pasen cinco o diez años, por lo menos.&lt;br /&gt;- Ah, usted no sabe...No terminó de decir la frase, que escuchó con mucha fuerza un coro de chicos. Echó su vista atrás y vio a tres carretas que desfilaban por las calles de tierra. No era muy claro lo que gritaban, pero Fermín comprendió que decían algo como: "¡Recuerdos, recuerdos, vuelva atrás en el tiempo...!".&lt;br /&gt;No quiso atender al pedido de los chicos, que le ordenaban que suba. Ya había una mala experiencia con esto de subir a donde le indicaban. Con su falta de cuidado, había decepcionado al arlequín, y no quería repetir lo mismo. Las carretas pasaron frente a él y luego se perdieron en el horizonte.&lt;br /&gt;- Al final, va a llevar algo, preguntó el niño.&lt;br /&gt;Fermín volvió la vista al chico y comprendió todo.&lt;br /&gt;- No, gracias, muchacho. Quédese usted con las estampillas, así no le quito el recuerdo de su niñez.&lt;br /&gt;Después de este puesto, llegó a la calle Final. Allí se detuvo, contemplando la feria que había dejado detrás. En eso, un hombre de pelo negro se le acercó.&lt;br /&gt;- Buenas tardes, dijo mientras le tocaba el hombro. Qué le pareció todo lo que vio, seguramente rara, lo veo sorprendido.&lt;br /&gt;- Bueno, en realidad, como para no estarlo, contestó. He visto cosas que me han dejado perplejo.&lt;br /&gt;- Ya lo creo. La carroza de la vejez, los niños que escriben en el cielo y las carretas de los recuerdos son muy impresionantes a primera vista. Con el tiempo, uno se acostumbra, como es sabido.&lt;br /&gt;A medida que iban caminando, sucedió algo que a Fermín lo llenó de temor y de sorpresa. El pelo del hombre comenzaba a volverse blanco.&lt;br /&gt;- Señor, se le está poniendo...&lt;br /&gt;- Ya lo se, no se gaste en explicaciones. Llega un momento del hombre en que es inevitable volverse viejo. No importa, quédese tranquilo. Disculpe, pero debo irme.El hombre se paró en la calle Final, miró a los costados y procedió a cruzarla. Fermín había quedado detrás, sin respuesta. De todos modos, desde el alma le salió:&lt;br /&gt;- Fue un gusto conocerlo, gritó. Yo también me estoy yendo de esta feria.&lt;br /&gt;- ¿Feria?...¿qué feria?, dijo el ahora viejo.&lt;br /&gt;Fermín miró hacia atrás y contempló, impávido, un terreno baldío. Volvió a echar la vista hacia Final, y no había nada. No estaba el señor canoso, ni los adoquines. No había quedado nada.&lt;br /&gt;- Estoy en el cielo, se dijo, y comenzó a caminar hacia adelante.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8482642232001150568-2761597289021754017?l=el-colectivo-imaginario.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-colectivo-imaginario.blogspot.com/feeds/2761597289021754017/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8482642232001150568&amp;postID=2761597289021754017' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8482642232001150568/posts/default/2761597289021754017'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8482642232001150568/posts/default/2761597289021754017'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-colectivo-imaginario.blogspot.com/2008/02/mercaderes-de-ilusiones.html' title='Mercaderes de ilusiones'/><author><name>Gastón Martorelli</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11736013507782157672</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='33' height='22' src='http://bp3.blogger.com/_IxPxiWZv6XE/SF8LEtzo5CI/AAAAAAAAAGE/DEgWno5rO1A/S220/kkl.jpg'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8482642232001150568.post-3145256902185564694</id><published>2008-01-19T07:58:00.000-08:00</published><updated>2008-07-02T09:44:33.697-07:00</updated><title type='text'>Jazmines del 900</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;A unos kilómetros de Arroyo viejo, y camuflado por la neblina y las piedras del barranco, permanece inhóspito el pueblo Monte rojo. Allí está el río Sirena, cuya historia ha pasado de mano en mano, aunque sin importar que sea de este modo cuando las cosas tienden a la modificación.Cuando el ancla se hundió en la arena, y el navío encalló en la costa de Monte, el capitán del barco (del cual jamás se conoció el nombre) exhausto después de varios meses de brava travesía, decidió bajar apresuradamente y lavarse la cara con el agua cristalina del río. Es en ese momento cuando divisó a una sirena, preciosa por cierto, la cual lo enamoró hasta comprender que la única opción que tenía el capitán era ir hacia ella. Cumplió entonces, internándose en el agua. De allí jamás salió, y es por eso que el río se llama de ese modo, y que nadie quiso comprobar la existencia de sirenas.&lt;br /&gt;De los tripulantes del barco poco se conoce, aunque nadie tuvo el interés necesario para conocer su historia. Lo único que si se sabe es que era un barco ruso, y que tenía tres velas intensamente rojas. Algunos aseguran que este barco fundó el pueblo, literalmente. En principio, fue el responsable de ponerle nombre. Pero no nos detendremos en conocer los albores de Monte rojo, porque lo que en realidad perdura es el presente. Lo que fue, sólo es el hogar donde jamás se volverá a vivir, de modo que casi no tiene importancia. En la calle central, si podemos llamar calle, hay dos edificaciones presentes en cualquier pueblo. Una es la iglesia, la otra es la escuela. Es en este último lugar donde Alejandro conoció a Camila, su primer y único amor, y no porque jamás volvió a estar enamorado, sino porque con Camila fue verdadero. Cuando pensaba en ella recordaba el piso con baldosas negras y blancas del patio del colegio, donde un recreo, al fin, ella decidió entrar para siempre en su vida. Pero aquel quinto grado quedó lejos. Ahora el estaba en el pueblo de enfrente, sentado sobre la costa del río Sirena, recordando aquellas baldosas. De repente, sintió que una mano se posaba en su espalda.&lt;br /&gt;- Así que recordando algo, dijo la voz.&lt;br /&gt;- Eso parece, respondió Alejandro. Discúlpeme, quién es usted, preguntó casi malhumorado.&lt;br /&gt;- Tiene poca memoria, Alejandro.&lt;br /&gt;Conoce mi nombre, pensó rápidamente. Ahora se volvió un ser temeroso. Comenzaron a conversar y descubrió que aquella mano que lo tocó, aquel hombre que lo saludó y que conocía su nombre no era otro que el hijo de Adela, aquella señora dueña de un puesto de flores. Era allí donde Alejandro, en los años de esplendor, le compraba jazmines a Camila. Ese paraje, estaba en la calle 900, entre 40 y 74. Cuando había algo que declarar, algún momento que recordar, o buscar algo que represente su amor, no se dudaba. Jazmines del 900 te traje Camila, decía Alejandro.Prosiguió la conversación entre ambos. En un momento, Alejandro preguntó:&lt;br /&gt;- Ha visto por casualidad a Camila, en este tiempo que no he estado en Monte rojo.&lt;br /&gt;- Todos los días. Ella lo espera, lo recuerda siempre.&lt;br /&gt;- Yo también, dijo Alejandro emocionado.&lt;br /&gt;- Pero dudo que la recuerde todos los días en la orilla del río, respondió con tono sarcástico.&lt;br /&gt;- Dígale que, aunque no del mismo modo, yo también la recuerdo y la espero. Dígaselo, por favor.&lt;br /&gt;- Para que voy a hacerlo yo, si puede decírselo usted. Por la tarde sale el barco que lo dejará en el puerto de Monte rojo. Si se anima, tómelo. Pregunte por Aníbal, es amigo mío. Podrá viajar sin pagar nada.&lt;br /&gt;Ya en la tarde, se dirigió hacia el puerto para tomar el barco que lo llevara a Monte. Mencionó a Aníbal y entró como si fuera miembro de la realeza. No llevaba equipaje, sólo iba con lo puesto. No era un largo trayecto, porque como se sabe, ambos pueblos estaban separados por un río.&lt;br /&gt;Llegó a Monte rojo. Todo estaba como antes, el colegio seguía al lado de la iglesia, su antigua casa estaba en perfecto estado, como cuando estaba habitada. No parecía que haya habido pasado en ese pueblo, todo era presente.Le habían contado que Camila estaba cerca de la florería, donde Alejandro le compraba jazmines. Se dirigió hacia allí, con pasos tan salvajes como las ganas de verla. Vio el puesto a lo lejos, aunque parecía que no estaba Adela. Una vez allí, dijo con tono de sorpresa, propio de los viajeros que regresan:&lt;br /&gt;- Disculpe, la señora Adela.- Señor, murió hace cinco años, le contestó una voz.- Perdone usted, dijo avergonzado. No quise ofenderlo con la pregunta, no sabía de su muerte.&lt;br /&gt;- Qué va a llevar.&lt;br /&gt;- Jazmines, si es que los tiene, claro.&lt;br /&gt;- Por supuesto.&lt;br /&gt;- Déme, entonces, lo que equivalga a una moneda de oro.&lt;br /&gt;Obtuvo, entonces, un gran ramo de jazmines. Ahora sólo faltaba lo más importante, encontrar a Camila. Hacia allí fue, y afortunadamente, la encontró. Estaba en la orilla del río Sirena, con los pies en el agua y un vestido blanco. Le tocó suavemente la espalda y le dijo:&lt;br /&gt;- Camila, ¿sos vos?&lt;br /&gt;- Soy lo que queda de ella, respondió. Quién es usted, preguntó.&lt;br /&gt;- Alejandro soy. No me reconoces. Soy tu primer amor.&lt;br /&gt;El rostro de la mujer se iluminó. Rió y acarició la cara del hombre.-&lt;br /&gt;Alejandro, dijo feliz. Alejandrito, dónde estuviste.&lt;br /&gt;- Eso no importa ahora, vine a buscarte. Luego le tocó, con la mano que tenía descubierta, el rostro. La otra estaba teniendo los jazmines, que se ocultaban detrás de la espalda.&lt;br /&gt;- Te esperé mucho tiempo, dijo Camila. Pero veo que no ha sido en vano ¿Qué ocultas detrás de la espalda?&lt;br /&gt;Sacó suavemente el ramo. Los ojos de Camila se llenaron de lágrimas.&lt;br /&gt;- Jazmines del 900, para que todo vuelva a ser como antes.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8482642232001150568-3145256902185564694?l=el-colectivo-imaginario.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-colectivo-imaginario.blogspot.com/feeds/3145256902185564694/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8482642232001150568&amp;postID=3145256902185564694' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8482642232001150568/posts/default/3145256902185564694'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8482642232001150568/posts/default/3145256902185564694'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-colectivo-imaginario.blogspot.com/2008/01/jazmines-del-900.html' title='Jazmines del 900'/><author><name>Gastón Martorelli</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11736013507782157672</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='33' height='22' src='http://bp3.blogger.com/_IxPxiWZv6XE/SF8LEtzo5CI/AAAAAAAAAGE/DEgWno5rO1A/S220/kkl.jpg'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8482642232001150568.post-6223238460931212892</id><published>2008-01-04T07:55:00.001-08:00</published><updated>2008-07-02T09:44:57.305-07:00</updated><title type='text'>¿Queda lejos París?</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Estefanía despertó con un sueño que esperaba se hiciera realidad. Miró por la ventana y divisó, como todos los días, el Río de la Plata. El cielo estaba gris, y devoraba a los barcos que partían hacia el Uruguay.&lt;br /&gt;En el sueño estaba ella en París, frente a la torre Eiffel, caminando de la mano con alguien que veía no muy claramente. Parecían enamorados, o por lo menos se manejaban como si lo estuvieran. El sueño transmitía todo lo que París significaba para ella. Era sensible y fantástica, casi ficticia e irreal. Parecía que una música sonaba de fondo, tenue.&lt;br /&gt;Una vez despierta, olvidó parte de lo que había soñado. Sólo recordó lo que ya se comentó. Volvió a mirar por la ventana e imaginó al Río de la Plata como un enorme puente que la dejaría en Francia.&lt;br /&gt;Los sueños están y existen para hacerse realidad, pensó. Si no, serían solo imágenes sin sentido. Pero esta la tenía. Estaba en la ciudad que tanto quería y que imaginaba, con alguien al que parecía querer. París no es una ciudad para solteros.&lt;br /&gt;Pero está lejos de mí, pensó mirando al río. Tendré que averiguarlo, concluyó.&lt;br /&gt;Echó la vista atrás y vio el reloj. Eran las siete de la mañana, temprano para comenzar lo que algunos llaman vida. De modo que no tuvo otra opción que volver a dormirse, o en principio, volver a apoyar la cabeza en la almohada.&lt;br /&gt;Al principio, sólo contemplaba el cielo raso. Luego, comenzó a retomar el viaje a Europa, París, más precisamente. Ahora había una serie de cosas, las cuales contribuían a hacer el sueño más real y, por ende, más alcanzable. Ahora estaba en una habitación de hotel, soñándose a ella durmiendo en su habitación de Buenos Aires. Luego despertaba, contemplaba el río, pensaba en París, miraba la hora y volvía a dormir. Parecía que había una música de fondo, la cual ella conocía, y decía algo como “Ella tiene quince primaveras, pocas mentiras que contar…”. Recordó a su hermana, la cual también hubiera reconocido ese tema.&lt;br /&gt;De repente el titilar de un despertador cumplió su función. Se levantó y miró por la ventana. Como todos los días, allí estaba la torre Eiffel, el bar donde desayunaba todas las mañanas y el puesto de diarios donde compraba el periódico Le Monde diplomatique.&lt;br /&gt;Los sueños están hechos para cumplirse, pensó. Y como aún no cuesta nada, volví a apoyar la cabeza en la almohada con intensiones de dormir. Al final, su sueño lo había cumplido. Su utopía era París, y allí llegó. Cuando ya estaba por conciliar el sueño, dijo “Al final, no queda lejos París…”.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8482642232001150568-6223238460931212892?l=el-colectivo-imaginario.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-colectivo-imaginario.blogspot.com/feeds/6223238460931212892/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8482642232001150568&amp;postID=6223238460931212892' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8482642232001150568/posts/default/6223238460931212892'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8482642232001150568/posts/default/6223238460931212892'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-colectivo-imaginario.blogspot.com/2008/01/queda-lejos-pars.html' title='¿Queda lejos París?'/><author><name>Gastón Martorelli</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11736013507782157672</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='33' height='22' src='http://bp3.blogger.com/_IxPxiWZv6XE/SF8LEtzo5CI/AAAAAAAAAGE/DEgWno5rO1A/S220/kkl.jpg'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8482642232001150568.post-8435730850809776951</id><published>2007-12-26T14:24:00.000-08:00</published><updated>2008-07-02T09:45:38.161-07:00</updated><title type='text'>Mundologías del ángel de las alas rotas</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;No son sus habitantes ni las calles hechas pasajes los motivos por los cuales es conocido Villa Maipú. No se ganó el conocimiento popular por el cielo celeste y su constante polvareda, sino por una disputa que viene desde los anales del barrio.&lt;br /&gt;La trifulca entre los fundamentalistas, que tienen la ridiculez y la costumbre de sólo creer en aquello que pueden probar y probar únicamente aquello que creen, y los pasionarios, supersticiosos y surrealistas por naturaleza es, finalmente, la razón por la cual este barrio es conocido.&lt;br /&gt;Hay quienes dicen que no hay habitante en el lugar que desconozca la existencia de ambos grupos, puesto que todas las personas que allí viven han tenido oportunidad de identificarse y optar por alguno. De todos modos, los pasionarios se encargaron de ignorar y despreciar las estadísticas que los fundamentalistas arrojan. En principio, por ser clásicos rivales. En segunda instancia, porque éstos últimos se mostraban radiantes por una rotunda superioridad.&lt;br /&gt;Lo cierto es que todas las cosas que suceden en Villa Maipú tienen dos versiones, que parten de lo mismo para luego bifurcarse. Una de las primeras disputas, se creó por la niebla. Los pasionarios manifestaban que la misma era la encargada de cubrir el recuerdo y demorar el porvenir, así como también impedía crecer y desarrollarse, puesto que evitaba ver el futuro. Los fundamentalistas, en cambio, mantenían que no podían adjudicarles a algo sin vida poderes o actitudes, puesto que era sumamente irracional. Además, les agradaba la existencia de ésta, puesto que querían hacer de Maipú la segunda Londres.&lt;br /&gt;No sólo existía una división ideológica, sino también geográfica. Desde la esquina General Savio y Av. De los Constituyentes hasta Saavedra y Estrada, dominaban los pasionarios. En este perímetro, se creía que la sal era la ceniza de la lluvia. Desde Saavedra y Estrada hasta casi Av. De Mayo, la sal era, nada más y nada menos, cloruro de sodio.&lt;br /&gt;Pero estas peleas eran sólo el prólogo de lo que verdaderamente fue, para los fundamentalistas y pasionarios, la mayor pelea y el mayor suceso que se vivió. Una mañana de Diciembre, Franco, adepto al primer grupo, comprobó que en el Gasómetro de General Paz había una enorme inscripción, que decía “Rojo, paisaje del infierno, Verde sendero del alba”. Ese enorme letrero, entonces, parecía referirse a los dos grupos que existían en el lugar. Rápidamente, los verdes, es decir los pasionarios, le atribuyeron este hecho al Ángel de las alas rotas, cuya presencia jamás fue confirmada por los fundamentalistas, de modo que éstos últimos abolieron esta teoría. Éstos últimos le adjudicaron la pintada a los pintores que estaban, con color azul, tapando el rabioso óxido del gasómetro. Al enterarse de la gresca que existía entre los grupos, no tuvieron mejor idea que divertirse agregando un motivo para la discusión.&lt;br /&gt;La disputa sobre el origen del letrero se disipó hasta conocer casi el olvido, aunque no de ambas partes. Una navidad, en la que los acordes de una murga parecían llevarse el pasado del presente, se decidió hacer una gran fiesta, con graciosos y estridentes disfraces. Para sorpresa de algunos, un grupo de más de cien personas estaban vestidas de ángeles con las alas rotas. Uno de ellos, decían los pasionarios, era el verdadero ángel. Cuando el tamboril comenzó a invitar a la gente al baile, comenzó la disimulada e imperceptible búsqueda del mencionado.&lt;br /&gt;Al otro día, cuando sólo quedaba en la calle resabios de aquel festejo popular, los fundamentalistas comprobaron, que Juan Ferreira no concurrió a la celebración. Quizá sí, interrumpió uno por allí, pero puede que no haya vuelto de ella. En ese mismo momento, comenzaron los comentarios sobre el paradero de Juan. Algunos aseguran haberlo visto en Roma y Obligado, besándose ardorosamente con un ángel. Otros, aseguran que lo vieron con un ángel en las cercanías del gasómetro, pero en distinta situación. Esta vez estaban discutiendo, con un ángel que probablemente sea el mismo con el cual se estaban besando.&lt;br /&gt;Lo cierto es que pasaron los días y, efectivamente, Juan no aparecía y la teoría de su desaparición (los fundamentalistas no se aventuraron a mencionar la muerte, puesto que nunca pudieron comprobar su desaparición e, hilando fino, alguno comentó que jamás se comprobará si existe algo parecido a la muerte) resonaba con más fuerza.&lt;br /&gt;Algunos aseveran que el ángel mató a Juan Ferreira. Otros dicen que se trató de una ex novia que quiso desterrarlo de su vida. Quizás, como comentaron los más fervientes pasionarios, sea todo obra del ángel de las alas rotas que vive en el gasómetro, y que en las navidades, cuando empieza a sonar la murga, sale a realizar sus tareas.&lt;br /&gt;Sea lo que fuese, esta leyenda perdura en el tiempo. Aunque hayan clausurado la entrada al gasómetro, que permanece cerrado hace ya cuarenta años, para esas fechas alguien desaparece y, llamativamente, los fundamentalistas que todo lo saben, jamás han podido comprobar la existencia del ser y el paradero de sus víctimas.&lt;br /&gt;Al respecto de esta historia, se han realizado diferentes informes. Daré cuenta de alguno de ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;INFORME UNO: LA PARTIDA DEL ÁNGEL:&lt;/em&gt; Ya que todas las navidades había un fundamentalista que desaparecía, y que efectivamente algo o alguien los hacía desaparecer, no tuvieron más remedio en pensar que el ángel existía. Por supuesto que los pasionarios jamás dudaron de su existencia, pero los opositores sí, hasta que el periodista Julio Matos, director de la revista “Boulevard Buenos Aires”, o la BBA como se decía en el barrio, expresó contundentemente que le temía a la ira del ángel, como todos los de su grupo.Desde ese momento, los pasionarios comenzaron a idolatrar al ángel con las alas rotas. Pero un veintiuno de Noviembre, en el mismo gasómetro donde comenzó, un día de diciembre la pesadilla fundamentalista, había un enorme letrero que decía “Partida inminente. Vuelvo en Navidad”.Mientras los pasionarios sufrían la ida del ángel, los fundamentalistas comprobaron que tenían largos meses sin sentirse vigilados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;INFORME DOS: EL ÁNGEL EN VILLA CRESPO:&lt;/em&gt; No hacía mucho que conocieron a la muerte vestida de Lucía, que los villacrespenses notaron con mucha sorpresa, que en la noche y sobre los materiales destinados a la reconstrucción del estadio de Atlanta, había un ser con aura blanca, que luego de escribir una serie de cosas en la pared de la cancha, sobre Humboldt, se marchó súbitamente, desvaneciéndose en la noche.&lt;br /&gt;A la mañana siguiente, en la puerta de ingreso a la platea, apareció una pintada que decía “Llegué para asustarlos”, firmado: el Ángel de las alas rotas.&lt;br /&gt;Desde esa inscripción, en el barrio suceden cosas tan raras como inexplicables. De todos modos, las teorías que se mencionan están lejos de ser las mismas que las que arrojaban los pasionarios y fundamentalistas, en Villa Maipú. En este caso, algunos dicen que se trata de Lucía, con otro vestido. Esta vez no es una mujer hermosa, sino un ángel. Otros afirman que se trata de un fanático de Chacarita, que quiere hundir al Club Atlético Atlanta.&lt;br /&gt;Aún, nada se sabe a ciencia cierta. Mientras tanto, asoma la navidad...&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8482642232001150568-8435730850809776951?l=el-colectivo-imaginario.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-colectivo-imaginario.blogspot.com/feeds/8435730850809776951/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8482642232001150568&amp;postID=8435730850809776951' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8482642232001150568/posts/default/8435730850809776951'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8482642232001150568/posts/default/8435730850809776951'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-colectivo-imaginario.blogspot.com/2007/12/mundologas-del-ngel-de-las-alas-rotas.html' title='Mundologías del ángel de las alas rotas'/><author><name>Gastón Martorelli</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11736013507782157672</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='33' height='22' src='http://bp3.blogger.com/_IxPxiWZv6XE/SF8LEtzo5CI/AAAAAAAAAGE/DEgWno5rO1A/S220/kkl.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8482642232001150568.post-5954150519464605868</id><published>2007-11-05T15:05:00.000-08:00</published><updated>2008-07-02T09:46:01.302-07:00</updated><title type='text'>En Villa Crespo todo el año es carnaval…</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Contar con lujo de detalles los comienzos de la relación, sería mentir despiadadamente. Se sabe que el escenario del amor fue el barrio porteño de Villa Crespo. Mariano, decían algunos, era un centro delantero con mucho futuro, que jugaba con mucho éxito y distinción en la quinta división de Atlanta. De ella, se sabe que sus ojos verdes era una réplica exacta de los más preciosos parques que existen en el mundo, y que sus encantos, fácilmente visibles, eran víctimas de los más ocurrentes, y no por eso menos groseros, piropos.&lt;br /&gt;Caminaba por las calles villacrespenses con un notorio desconocimiento. Rápidamente se llegó a la conclusión, que esta extraña y hermosa mujer, no era del barrio. Así, por lo menos, aseguró Elías “el Loco” Farraret, que con soltura y picardía, la enfrentó en Corrientes y Camargo para comprobar la teoría.&lt;br /&gt;- Nos conocemos de algún lado, preciosa, arremetió sin medir consecuencias.&lt;br /&gt;- No creo, replicó ella, soy nueva en el barrio. Nací en La Boca.&lt;br /&gt;Esto explicaba la extrañeza con la que caminaba.&lt;br /&gt;- Si te invito a un trago en San Bernardo, imagino que no me rechazarás, le dijo mientras le ofrecía su mano.&lt;br /&gt;- Lamento decirle que no podré acceder a la propuesta, dijo la mujer sin pensar el daño que ocasionaría. Siguió caminando, dejando atrás moribundo al loco, protagonista de las más descaradas y soeces cargadas de sus amigos, que aguardaban con deseo incontenible ver el rostro perdedor detrás de un árbol. En ese grupo se encontraba Mariano.&lt;br /&gt;Acobardados por la seguridad de esta mujer, que había tenido la hidalguía de rechazar a Ferraret, que se encargó, a lo largo de los años, a contruir el mote de seductor, la siguieron disimuladamente, procurando no levantar sospecha alguna. Extrañamente, caminaba interminables cuadras sin detenerse en ninguna puerta, como si no tuviera casa.El grupo comenzaba a reducirse junto con la luz del día. El primero de los cinco en abandonar el periplo fue el “loco” Farraret, víctima del más despreciable rechazo. Sin duda sufrió un enorme bajón anímico, el cual sería el responsable de que volviese derrotado a su casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El segundo en irse fue Manuel García, quien acusó un dolor de cabeza terrible. Los más íntimos de Manuel dudaron de su dolencia, y especularon con un fuerte reto de los padres si no llegaba temprano a casa. Ya quedaban tres aventureros.&lt;br /&gt;A la altura de Darwin, Martín Domenech dijo no sentir entusiasmo por conocerla, aunque esta excusa no sonó convincente. De todos modos, el ruso carecía de íntimos, lo cual permitió que en un principio, nadie dudara de sus escasas ambiciones. Parecía raro cómo no podía entusiasmarlo esta mujer, que captaba miradas de todo hombre que pasaran a su lado.&lt;br /&gt;Permanecieron dos. Ramiro pensó en renunciar, pero pensó que, a esa altura, no valdría la pena. Mariano, el otro sobreviviente, tenía la intención de sacarle, por lo menos, el número de teléfono, o la dirección de la casa. No aguantó seguir caminando disimuladamente detrás de esta mujer, y precipitándose mientras ella daba vuelta la cara.&lt;br /&gt;Decidió gritarle. Hermosa, preciosa, flaca, piba, fueron algunos de las palabras que el jugador de Atlanta creyó que llamarían la atención de la chica. Detrás de él estaba, tímidamente, Ramiro. Finalmente dio con un grito que pareció conmoverla. Date vuelta, no puedo más, le dijo. Ella acató el pedido, parando la marcha y echando la vista atrás. Se encontró con un chico delgado, alto, morocho, con tanta inseguridad que parecía un niño. Pareció enternecerla. Mariano caminó con rapidez, hasta la altura de la señorita.&lt;br /&gt;- Hola, me llamo Mariano, le dijo.&lt;br /&gt;- Ya lo se, querido, no abundes en detalles que conozco, dijo tajante la mujer.&lt;br /&gt;- Nos conocemos de algún lado, arremetió él, sin dejar de pensar de dónde conocía a esta chica que parecía, sabía de su existencia.-&lt;br /&gt;Vos no me conocés, pero yo a vos sí. Jugás en Atlanta, sos nueve de área, como se dice en la jerga futbolística. Me caes muy simpático, quiero que lo sepas, y que es muy probable, que vaya con vos al corso mañana por la noche.&lt;br /&gt;Mariano quedó pálido. No sólo ella tenía conocimiento de este joven jugador, sino que, además sabía todo lo que el le iba a decir.&lt;br /&gt;- Te parece bien que nos encontremos en la puerta de la cancha de Atlanta a las ocho, preguntó la mujer que, desde ahora, no podría olvidar. Ah, y si lo ves al loco, decile que no acepté su pedido porque todavía tiene mucho por conocer. Y, por supuesto, no estoy con fanfarrones, que toman a las mujeres como objetos. Decile que trate de cambiar eso, si no morirá en soledad. Chau chinito, nos vemos el viernes en el corso.&lt;br /&gt;Ella se perdió en el anochecer, mientras el permanecía abrumado e impactado. Decidió emprender el camino de regreso. Jamás le pareció, como aquella noche, que su casa quedaba a dos kilómetros. No paraba de pensar en esa mujer, que sabía su posición en la cancha, su sobrenombre (el cual detestaba que supiera), la invitación que le propondría. Todo conocía. Lo peor es que nunca la vio antes. Era, verdaderamente, inexplicable esa situación.&lt;br /&gt;Al otro día, ya en el colegio, Mariano comentó lo sucedido.&lt;br /&gt;- Dejá de inventar cosas chino, dijo Farraret. Esa mina, si me rechazó a mí, no te va a agarrar a vos.&lt;br /&gt;- Buscame en el corso esta noche, dijo desafiante Mariano. Voy a estar con ella.A eso de las ocho y media de la noche, el loco contemplaba con rabia como se besaban su amigo y la mujer que, insensible, lo avergonzó delante de sus amigos. No pudo contener su ira, y fue directo hacia la pareja. Los separó ferozmente, mientras gemía “Qué hacés chino, esta piba es mía”.&lt;br /&gt;- No te encomendé que le dijeras que no sea fanfarrón, que si sigue tomando a las mujeres como objetos le irá mal, dijo la chica. Salí de acá, antes que esto se vuelva dramático.No tuvo más remedio que respetar el pedido. Se fue vomitando su odio, mientras la pareja, felizmente, volvía a realizar aquello que Farraret cortó.&lt;br /&gt;Seguramente fue a contarle a los demás amigos del curso lo que, desgraciadamente, había vivido, puesto que la puerta de la cancha de Atlanta fue habitada por casi todos los compañeros de curso, que veían con mirada celosa la fogosidad de la pareja.&lt;br /&gt;Debido a la mirada penetrante de los amigos, si se pueden denominar así, decidieron cambiar de lugar. Comenzaron a caminar para el lado de la calle Muñecas. Se internaron sin miedo en un horizonte oscuro.&lt;br /&gt;- Me llamo Lucía, le dijo esperando sorpresa del otro lado, ya que él desconocía su nombre. Lucía y Mariano, ¿linda pareja, no?- Si vos lo decís, dijo riendo el chino.&lt;br /&gt;Siguieron caminando de la mano, como corresponde. Ya era casi imperceptible la música del corso. Ella pareció hacerle una propuesta más que tentadora, puesto que la cara de Mariano se llenó de alegría, junto con una expresión que denostaba aceptación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegó el sábado. Ese era el día elegido por los muchachos para jugar a la pelota. Estaban todos, aunque faltaba el chino. Se hicieron las tres y media, y no había ningún tipo de excusa para retrasar el partido treinta minutos. Decidieron ir en su búsqueda, ya que era necesario para el equipo. Fueron por las calles que Mariano camina usualmente para llegar a su casa. Quizás lo encontrarían en el camino, y lo agarrarían de los pelos para llevarlo a la cancha.&lt;br /&gt;No lo encontraron por aquella zona, aunque ninguno se preocupó, pues estaban casi seguros que debía estar en su casa, durmiendo.&lt;br /&gt;Miren, dijo uno. En el cordón, estaban las zapatillas del delantero, en las calles Velazco y Juan B. Justo, a dos cuadras de la casa. Se asustaron de tal modo que comenzaron a correr. En Murillo encontraron la remera que llevaba puesta en el corso. Siguieron la marcha, hasta Padilla. Allí se detuvieron desconsolados. Descubrieron el pantalón de él junto con un vestido negro. Ya estaban en la esquina de su casa.&lt;br /&gt;La impresión que dejaba ese vestido negro, era casi tenebrosa. Pero lo peor no era lo que imaginaban, sino que parecía, se había llevado al chino. Algunos comenzaron a llorar, y maldecían la suerte del amigo. Otros, pensaron que se trataba de una broma que, por cierto, era de muy mal gusto. Por supuesto ninguno olvidó a esa mujer, tan bella como misteriosa que seguramente, algo tenía que ver en ese suceso.&lt;br /&gt;En eso, doblando la esquina, ven llegar a Lucía. Todos quedaron tiesos, sin saber que hacer.&lt;br /&gt;- Alguno me acompaña a Corrientes y Camargo, dijo.&lt;br /&gt;- No, dijeron todos.Nadie quería acompañarla. Delante de ellos estaba la muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nadie supo más nada de Lucía. Algunos aseguran que jamás volverán a verla, puesto que, dado que es la muerte, cambia de personalidad, actitud, color de pelo, y se vuelve otra persona.&lt;br /&gt;Los más descreídos de esta historia, afirman que se trata de una historia imaginada por personas que no saben que hacer de sus vidas.&lt;br /&gt;Según comentó Farraret, Lucía estaría en Chacarita, ya que en la puerta de la estación Federico Lacroze, encontró un par de zapatillas y una remera verde, mientras veía doblar por la esquina, a una preciosa mujer.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8482642232001150568-5954150519464605868?l=el-colectivo-imaginario.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-colectivo-imaginario.blogspot.com/feeds/5954150519464605868/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8482642232001150568&amp;postID=5954150519464605868' title='9 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8482642232001150568/posts/default/5954150519464605868'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8482642232001150568/posts/default/5954150519464605868'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-colectivo-imaginario.blogspot.com/2007/11/en-villa-crespo-todo-el-ao-es-carnaval.html' title='En Villa Crespo todo el año es carnaval…'/><author><name>Gastón Martorelli</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11736013507782157672</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='33' height='22' src='http://bp3.blogger.com/_IxPxiWZv6XE/SF8LEtzo5CI/AAAAAAAAAGE/DEgWno5rO1A/S220/kkl.jpg'/></author><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8482642232001150568.post-6520744051339664018</id><published>2007-10-20T13:38:00.001-07:00</published><updated>2008-07-02T09:46:20.431-07:00</updated><title type='text'>Cienfuegos</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Detrás del barranco, en Cienfuegos, hay un pueblo tan fantástico como maravilloso. Esta consideración no se debe por fenómenos climáticos, inexistentes por cierto, aunque Eugenio se encargara de pronosticarlos desde la habitación catorce del manicomio. Se debía, definitivamente, a los habitantes del lugar.&lt;br /&gt;El conocido Eugenio, era probablemente el loco más iluminado y popular de la zona. Se lo conocía por sus escándalos nocturnos en las calles, vociferando locuras tales como “La revolución cubana nunca existió”, y demás demencias. Por tal motivo, fue denunciado por Ricardo, el más destacado profesor del lugar, puesto que sus estudiantes, a la hora del examen, esgrimían que no habían podido estudiar por estos escándalos. Debido a la honorabilidad del catedrático, la policía cubana no tuvo más remedio que derivarlo a un loquero, como dicen los vecinos.&lt;br /&gt;El barrio no es el mismo desde su partida. Nadie sabe como se encuentra, ni dónde, aunque como era de suponerse, hay algunos que aseveran tener conocimiento sobre su paradero y otros datos. Alguna vez, Jorge Pérez, un periodista retirado, dijo que, luego de una serie de averiguaciones con la ayuda de fuentes sumamente confiables, lo habían medicado de más, a modo de asesinato. La sorpresa de los habitantes duró poco, ya que se supo, lo dijo para despuntar el vicio de tener la primicia que el pueblo buscaba. Era todo, lisa y llanamente, una soberbia mentira.&lt;br /&gt;La verdad sobre Eugenio, es que terminó encerrado entre cuatro paredes blancas, las cuales eran víctimas de golpizas de un loco que las creía muertos que resucitaban, y que venían a matarlo.&lt;br /&gt;Cienfuegos, entonces, era una cuidad con personajes más que extravagantes. Puedo mencionar, asimismo, el increíble nombramiento, como ciudadano ilustre, a un hombre que murió de amor por una sirena. Un día soleado, al no ver a la sirena en la orilla, cantando sus armoniosas canciones, que desde hacía meses no entonaba, se internó en el mar para buscarla. Olvidó que no puede salir vivo de allí quien no sabe nadar. El no sabía, y por ende, jamás volvió de la travesía.&lt;br /&gt;Y este mismo mar que inmortalizó a este hombre, fue protagonista de una historia hermosa, que me contó un anciano que estaba sentado en el umbral de su casa, mientras yo pasaba delante de él. Mientras contemplaba el paisaje cubano, donde se respira utopía y revolución, una voz me dijo:&lt;br /&gt;- Jamás lo he visto por aquí a usted, debe ser turista. Al ver mi cara de sorpresa, que afirmaba la hipótesis del viejo, agregó. Le voy a contar una historia, que le aseguro, no olvidará jamás.&lt;br /&gt;No parecía ser una propuesta digna de ser rechazada. Asimismo, especulé que tardaría varios minutos en contarla, inclusive más de lo que imaginaba y esperaba, puesto que el hombre carecía de casi toda la dentadura. Hablaba con mucha dificultad, lo cual significa que abusaba de pausas. Frente a mis movimientos inquietos, comenzó a hablar.&lt;br /&gt;- Seguramente le extrañará algunos habitantes de aquí. Son medios raros, poco convencionales, diría yo. Pero no es nuevo esto, viene de antaño, más bien es una costumbre. Hará poco más de un siglo, vivía cerca del mar un buen hombre, llamado Fermín. Decía que sus capacidades para convertir al agua en oro eran indudables e irrefutables, así como también increíbles. Con poco más de un litro era capaz de hacer cinco monedas de oro. Muchos lo tomaron por un perfecto imbécil, otros como un enviado de Dios, y sólo unos pocos, quizás los más sensatos, como alguien que quizá decía la verdad.&lt;br /&gt;Agregó que, debido a su talento natural, podía convertir a los océanos en grandísimas extensiones de oro. Comenzó a hacerse conocido, y aparecieron, de manera repentina, los amigos oportunistas, que se vestían de casualidad y de humildad, para no levantar sospecha. Pero en realidad, eran seres siniestros, especuladores, hasta tenebrosos. De este modo, quisieron parte de lo que él podía fabricar y que, por cierto, no le costaba de mucho esfuerzo. No obstante, jamás vieron siquiera una pepita.&lt;br /&gt;En ese momento, el viejo se inclinó hacia su derecha, dando señas de un posible desmayo. Atiné a tomarlo del hombro y preguntarle si estaba bien. Pregunta estúpida si las hay, puesto que quién puede sentirse bien si está a punto de desvanecerse. Y aunque siempre pensé esto, me sorprendió su respuesta.&lt;br /&gt;- No estoy bien, joven- dijo casi sin mover los labios. Pero le contaré el final de la historia.&lt;br /&gt;- Cierto día, el hombre le envió una carta al gobernador de Cienfuegos. Le comentaba, con letra muy poco clara, lo que yo le acabo de contar, antes de marearme. Inclusive lo que podía hacer con los mares. Debido a la falta de claridad de su letra, el mismísimo gobernador, que reunía las mismas cualidades que los amigos oportunistas, le envió una carta preguntándole si era verdad lo que sus ojos habían leído.&lt;br /&gt;Rápidamente llegó la respuesta. Le escribió que sí, y que si le daba una gran recompensa, que constara de cincuenta monedas de oro, el trabajaría para él y le haría todas las monedas que le pida.&lt;br /&gt;- Parece absurdo, dije tímidamente. Para qué pide lo que puede fabricar.&lt;br /&gt;- Espere un momento, caballero. No se apresure a realizar objeciones por adelantado. El viejo caviló un instante y luego de un instante, continuó.&lt;br /&gt;El convertidor esperó la respuesta del alcalde con poca paciencia y con una notable desesperación, aunque presumía que la respuesta sería positiva, puesto que era un negocio que beneficiaba a ambos. Se imaginaba trabajando para el político, y siendo una de las personas más renombradas y respetadas del lugar. Los vecinos, debo decirle, estimado turista, la esperaban con las mismas ansias que Fermín, aunque mantenían que era un mentiroso, y que las primas que ingenuamente le daría el gobernador, le serviría para irse a otro pueblo y volver a hacer el mismo cuento. Nunca se supo si era verdad o mentira, pero lo cierto es que la respuesta llegó, después de tanto.&lt;br /&gt;Esta vez, no fue una carta, sino una mediana bolsa. Al hombre le brillaron los ojos. Desanudó la bolsa, y a decepción de él, no había cincuenta monedas de oro. Había un pequeño papel con una sola frase burlona: “Señor Fermín, fabríquese usted su recompensa”.&lt;br /&gt;El gobernador no creyó claramente en la historia. Se comenta que el convertidor de oro, como lo llamaban los que en él creían, y el estafador, como decían los que dudaban de su honor, partió hacia otro pueblo de Cuba, donde es, nada más y nada menos, ciudadano ilustre, y donde tiene, en la plaza central, una gran estatua de oro en homenaje a su memoria.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8482642232001150568-6520744051339664018?l=el-colectivo-imaginario.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-colectivo-imaginario.blogspot.com/feeds/6520744051339664018/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8482642232001150568&amp;postID=6520744051339664018' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8482642232001150568/posts/default/6520744051339664018'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8482642232001150568/posts/default/6520744051339664018'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-colectivo-imaginario.blogspot.com/2007/10/cienfuegos.html' title='Cienfuegos'/><author><name>Gastón Martorelli</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11736013507782157672</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='33' height='22' src='http://bp3.blogger.com/_IxPxiWZv6XE/SF8LEtzo5CI/AAAAAAAAAGE/DEgWno5rO1A/S220/kkl.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry></feed>
